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DESAPRENDER PARA APRENDER A EMPRENDER

Por Roberto Trobajo; Director General de AL Press.

No se trata de un esnobista juego de palabras ni de una jerigonza; el desaprender para aprender a emprender es la clave para sobrevivir, salir avante, triunfar.

Desaprender

Es más fácil aprender que desaprender. Tenemos conocimientos muy arraigados, “nuestras verdades absolutas” que chocan con lo nuevo. Sólo desaprendiendo se puede ir más allá de lo que nos han enseñado hasta ahora.

Se necesita ser flexibles, y romper esquemas, tan asumidos que ni siquiera los cuestionamos, las rígidas estructuras mentales se solidifican tanto que suelen llegar a convertirse en infranqueables muros que nos enclaustran o en techos que nos impiden volar.

Si seguimos pensando tal y como aprendimos en antaño nos la pasaríamos actuando de esa manera, tendiendo a cometer los mismos errores por las falencias que arrastramos, haciendo “llover sobre mojado” pues estaremos imposibilitados de pensar distinto en el presente inmersos en un nuevo contexto, aunque se nos parezca a otros, anteriores. Lo que es fatal, porque veríamos a las crisis como insalvables, irremediables, tomándolas hasta por males que nos merecemos; y a sufrir se ha dicho, convertidos en masoquistas con tendencias suicidas…nadie quiere verse así ¿eh?

Entonces, abramos las mentes, esforzándonos en aceptar el ver la vida desde otras perspectivas, alejados de prejuicios y clichés, dispuestos a reinventarnos constantemente, asumiendo que las crisis son oportunidades para crear, innovar, crecer. Los milagros se hacen, pero con intervención humana.

Aprender

Se aprende cuando lo nuevo que nos comparten, podemos relacionarlo con experiencias conocidas, viendo cómo encajan las piezas que forman los conocimientos. Lamentablemente, se dificulta ver las conexiones existentes entre lo que nos están enseñando y la vida real.

Aprender supone encaminarnos hacia cambios, y para ahí es que debemos ir: al aprendizaje: el saber más para hacer mucho y ser mejores.

Las condiciones en que vivimos y en las que estaremos inmersos dentro de muy poco (contexto económico muy duro) reclaman que -desde ya- empecemos a replantearnos cómo aprender, y sobre otras bases; pragmáticos.

Decir que el mundo necesita de una economía solidaria no es un cliché ni un slogan, es el ideario real sobre el que se debe erigir una nueva humanidad.

La promoción de una filosofía de vida solidaria es la que abrirá caminos hacia la prosperidad económica, a través de un modelo muy social, impulsor del renacer que ya es vital.

Emprender

Lanzarse a emprender requiere más de motivaciones, que el tener conocimientos, información, y estar muy preparado teóricamente.

Es vital la sabiduría práctica: interrelacionar conocimientos y experiencias con el deseo de transformar en realidades que funcionen, produciéndose resultados, independientemente de los medios que se dispongan.

Importantísimo desarrollar actitudes frente a los riesgos; por supuesto, jamás para ser temerarios sino para asumir retos, rompiendo rutinas, buscando alternativas para ¡hacer! con ilimitada imaginación y mucho entusiasmo, positivismo que anule el pensar en imposibles; en lugar de desear un mundo mejor, hay que hacer que sea lo mejor sea posible…desde el presente, el ahora.

A pesar de todas las adversidades en estos duros tiempos, siendo solidarios haremos de esta crisis la oportunidad idónea para ser aún mejores.



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