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DIGITALIZACIÓN DE PERIÓDICOS EN JAPÓN

Por Tetsuya Kuroyabu; Representante de AL Press en Japón

La circulación de periódicos japoneses (diarios impresos) en 2023, presentado por la Asociación de Editores de Periódicos de Japón en su sitio web, es de aproximadamente 28,6 millones. Esto significa que cada hogar está suscrito a 0,49 ejemplares del periódico. En otras palabras, más o menos uno de cada dos hogares japoneses está suscrito a un periódico.

 

Hace veinte años, en 2003, la circulación de periódicos era de unos 52,9 millones. Esta cifra incluye el número de cuotas asignadas por empresas de prensa a los distribuidores, pero aun así la tasa de suscripción a periódicos entre los japoneses es extraordinariamente alta.

 

Aunque muchos intelectuales han analizado el alto índice de suscripciones a periódicos como un factor de la elevada tasa de alfabetización de Japón, hay un aspecto negativo. Es la lenta digitalización de la industria periodística.

 

En consecuencia, la internacionalización del periodismo en Japón se ha quedado atrasada. Se reconoce poco la importancia de traducir y difundir las noticias japonesas al extranjero.

 

Las empresas periodísticas japonesas han instalado agentes de ventas para entregar los periódicos en los buzones de los suscriptores todos los días antes de las 6 de la mañana. Muchos ancianos tienen la costumbre de ir al buzón a recoger el periódico nada más levantarse. La mayoría de ellos no están familiarizadas con los periódicos electrónicos. 

 

Bajo estas circunstancias, la transición de los periódicos impresos a los electrónicos genera altos riesgos operativos para las empresas periodísticas. Por eso, ellos siguen promoviendo la superioridad de los medios impresos. Han seguido difundiendo la propaganda de que las informaciones de medios impresos son mucho más fiables que las de internet.

La internacionalización de los medios de comunicación en China

Estuve en la República Popular China, de octubre a diciembre del año pasado. Lo que más me llamó la atención durante mi estancia de tres meses fue el periodismo de la cadena pública china CGVT (China Global Televisión Network). Las noticias se transmiten a todo el mundo en seis idiomas, incluido el chino (inglés, español, francés, ruso, árabe).

 

Además, el área de noticias cubierta por el CGVT no tiene fronteras. Por ejemplo, la emisora en inglés emitía diariamente reportajes de corresponsal palestina, Noor Harazeen, desde Gaza, tierra destruida por la guerra.

 

La cadena también cubrió noticias que apuntaban al impacto ecológico del agua contaminada vertida al mar por la central nuclear de Fukushima en el Japón. Y cuando se celebró la cumbre EE.UU.-China en San Francisco, EE.UU., en noviembre del año pasado, informó no sólo del contenido de las conversaciones de los dos mandatorios, sino también de las voces de los ciudadanos estadounidenses. 

 

También seleccionaba cuidadosamente a sus comentaristas de noticias de todo el mundo. Estas emisiones internacionales pueden ser seguidas por los ciudadanos chinos en sus hogares.

 

En cambio, los principales medios de comunicación de Japón carecen de la idea de difundir noticias al extranjero en varios idiomas. Algunas empresas periodísticas tienen sitios web en inglés, pero su contenido es reducido y la mayoría de los japoneses desconocen la existencia del sitio web. A diferencia del pueblo de China, la mayoría de los japoneses no saben exactamente qué información sobre Japón se difunde al extranjero.

 

Por cierto, la difusión multilingüe de noticias no sólo la practica CGVT, sino que la han adoptado muchos medios de comunicación de todo el mundo. Por ejemplo, RT en Rusia difunde información en inglés, español, árabe, francés y ruso. La BBC británica también difunde noticias en varios idiomas.

La internacionalización exige eliminar las barreras lingüísticas

La principal razón por la que el periodismo japonés no ha podido internacionalizarse es la política del gobierno de proteger los periódicos impresos. La relación entre las empresas periodísticas y el gobierno es muy estrecha en el Japón. Por ejemplo, durante el mandato del ex primer ministro Shinzo Abe (diciembre de 2012 hasta septiembre de 2020), era habitual que altos cargos del gobierno y los ejecutivos de los principales medios de comunicación cenaban y bebían juntos. 

 

Hace unos años, los directores de los periódicos consiguieron que el gobierno revisara las directrices curriculares. En consecuencia, las nuevas directrices recomiendan el uso de los periódicos como libros de texto para lengua japonesa y estudios sociales.

 

Otra razón de la lenta internacionalización del periodismo es el bajo nivel de inglés entre los japoneses. Por ejemplo, el Japón ocupa el puesto 28 de 30 países asiáticos en el ranking de TOEFL (2022), certificado de lengua inglesa para la admisión en universidades estadounidenses. En cambio, China ocupa el sexto lugar. Los cinco primeros puestos están ocupados por países donde se habla inglés, como India y Singapur, mientras que China ocupa el primer lugar entre los países asiáticos no de lengua inglesa.

 

Esto no se debe a la inferior capacidad intelectual de los japoneses, sino principalmente a que la lengua japonesa es bastante especializada y tiene pocas semejanzas con las lenguas occidentales.

 

La información transmitida en japonés sólo llega a 130 millones de los 8000 millones de habitantes del planeta. Este es un problema que Japón tendrá que resolver en el futuro en el contexto de la globalización. 

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